Las personas inseguras tienen rasgos predominantes en su personalidad:

  • Suelen tener dificultades en el lenguaje no verbal. No mantienen la mirada durante una conversación.
  • No suelen tomar la iniciativa para comunicarse con otros, sus relaciones suelen ser limitadas.
  • Su posición corporal en ocasiones es encorvada.
  • Se expresan en tono bajo, a veces casi inaudible y en muchas ocasiones titubean. No sienten que su opinión sea importante.
  • Tienen una dificultad enorme para hablar en público.
  • Les cuesta mucho decir “no”. Suelen dejar de lado sus preferencias por miedo a qué dirán los demás si dicen “no”.
  • Las críticas les afectan muchísimo.
  • Suelen disculparse en exceso.
  • Son reticentes a abrir su círculo de amigos, les crea mucha inseguridad.
  • Tienden a pensar que los demás les critican a sus espaldas.
  • Temor a la hora de emprender nuevos proyectos, tienen mucho miedo a salir de su zona de confort.
  • Se sienten menos valiosos y capaces que los demás.
  • Sienten que estorban o están de más en la mayoría de los eventos a los que son invitados.
  • Tips para tratar la inseguridad:
  • El mindfulness:
  • Mindfulness te enseñará que, cuanto más intentas corregir un pensamiento, más fuerza toma. Por eso, a través de esta técnica van a experimentar que lo que aceptas, se transforma.El aumento de la concentración aporta serenidad. Es esencial poder manejar las emociones y los pensamientos que nos acompañan durante nuestra vida, de esa forma podremos darnos cuenta de todo lo positivo que reside en nosotros. Cuando nuestros pensamientos negativos se hacen dueños de nuestra mente dejamos de ser libres y nos sentimos en desventaja respecto a los demás.
  • Las afirmaciones Positivas
  • Cultivar el amor hacia uno mismo juega un papel protagonista para poder brillar en la vida y para poder gozar de relaciones armoniosas y poder sacar el máximo provecho de cada experiencia. Este amor por nosotros mismos lo podemos cultivar mediante la repetición de afirmaciones. Tenemos que cuidar muchísimo lo que nos decimos cada día, repetirnos frases como “me quiero“, “me amo“, “yo valgo mucho“, “confío en mi”, “yo puedo“.Podemos decírnoslas desde que nos levantamos por la mañana, cuando nos miramos al espejo, cuando estamos cocinando o cuando damos un paseo. Lo idóneo es aprovechar cada ratito que tengamos a solas con nosotros mismos para hacerlo.Los pensamientos de amor hacia nosotros repercuten en la manera en la que nos mostramos a los demás y en la percepción que tienen de nosotros mismos. Cuanto más nos valoramos, más nos valorarán los demás, porque nuestra actitud ante la vida será diferente.